Al menos cinco palestinos murieron en distintos ataques israelíes contra la Franja de Gaza el viernes 28 de agosto de 2026, pese al alto el fuego vigente. Ese mismo día, tres palestinos murieron en un ataque aéreo contra Yenín, en la Cisjordania ocupada.
En Gaza, tres integrantes de una misma familia murieron en Al Qarara, al sur del enclave. Además, un ataque con dron en el norte dejó dos personas muertas, mientras que otro impacto contra una tienda de campaña donde se alojaban palestinos desplazados en la zona de Mashahra causó una muerte y varios heridos.
Los ataques ocurrieron mientras la población de Gaza enfrenta una grave inseguridad alimentaria y daños en servicios esenciales. La violencia también alcanzó instalaciones destinadas a atender las necesidades de niños, mujeres embarazadas y personas desplazadas.
Un almacén con suministros nutricionales por un valor superior a 770 mil dólares quedó destruido durante los bombardeos de esta semana. Las provisiones estaban destinadas a más de 40 mil 500 niños vulnerables de entre seis y 23 meses, así como a 4 mil 900 mujeres embarazadas y lactantes.
Los ataques también provocaron daños graves en una instalación de agua apoyada por Naciones Unidas. Cuatro niños palestinos murieron en acciones separadas, de acuerdo con los reportes difundidos sobre la situación humanitaria en el enclave.
En Yenín, el ejército israelí informó que el bombardeo tuvo como objetivo a un integrante de Hamas y a dos presuntos colaboradores. El ataque representa un nuevo uso de la fuerza aérea israelí en la Cisjordania ocupada, donde la violencia se ha intensificado durante 2026.
La continuidad de los ataques mantiene la presión sobre el alto el fuego y agrava las condiciones de vida de la población palestina. La destrucción de infraestructura, los desplazamientos y la interrupción de suministros siguen siendo algunos de los principales riesgos para quienes permanecen en Gaza.
