El Tratado de Alta Mar, conocido como Acuerdo BBNJ, entró en vigor el 17 de enero de 2026. Su primera Conferencia de las Partes se realizará del 11 al 22 de enero de 2027 en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, donde los países deberán avanzar en los mecanismos para ponerlo en práctica.
El acuerdo establece un marco para conservar y utilizar de forma sostenible la biodiversidad marina en zonas fuera de la jurisdicción nacional. Entre sus herramientas contempla áreas marinas protegidas, evaluaciones de impacto ambiental, cooperación científica y mecanismos de financiamiento.
Coordinar reglas para actividades en alta mar
Uno de los desafíos señalados para su implementación es coordinar a los organismos que regulan distintas actividades en el océano. La pesca, el transporte marítimo y la minería submarina se rigen por marcos y entidades diferentes; armonizar su trabajo será clave para evaluar de manera integral los efectos de las actividades humanas.
El reto es especialmente relevante porque las medidas de conservación deben convivir con reglas sectoriales ya existentes. El tratado abre una vía para proponer áreas de protección en alta mar, pero su aplicación requiere acuerdos entre los países y coordinación con las organizaciones que ya gestionan esos espacios.
Financiamiento y participación de los países
La disponibilidad de recursos también será determinante. La conservación, el monitoreo y la cooperación técnica requieren financiamiento sostenido, mientras que los países en desarrollo necesitan apoyo para participar y fortalecer sus capacidades.
En México, la discusión incluye cautela sobre la soberanía y la gestión de recursos compartidos. El acuerdo establece que las medidas para zonas fuera de jurisdicción nacional no deben menoscabar los derechos de los Estados en sus propios espacios marítimos; aun así, la coordinación en áreas cercanas y la protección de ecosistemas conectados seguirán siendo temas de análisis.
La reunión de enero de 2027 será un paso para definir cómo funcionarán las instituciones y herramientas del tratado. Su alcance dependerá de que los compromisos se traduzcan en coordinación, recursos y medidas de conservación aplicables en alta mar.
