México puede fortalecer su posición en el comercio marítimo mundial mediante una estrategia que combine infraestructura portuaria, conexiones ferroviarias y transporte multimodal, afirmó Arsenio Domínguez, secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), en una entrevista difundida este jueves 28 de agosto de 2026.
El funcionario señaló que la reconfiguración de las rutas marítimas, provocada por conflictos internacionales, bloqueos y ataques en zonas estratégicas como el mar Rojo y el estrecho de Ormuz, abre posibilidades para los países que cuentan con infraestructura y conectividad suficientes.
El Istmo de Tehuantepec, una alternativa logística
Entre los proyectos mexicanos con mayor potencial destacó el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, diseñado para conectar los puertos de Coatzacoalcos, Veracruz, y Salina Cruz, Oaxaca, mediante una plataforma logística que integra transporte ferroviario, portuario y carretero.
El corredor también contempla la articulación con los puertos de Dos Bocas, Tabasco, y Puerto Chiapas, en Chiapas. Su objetivo es facilitar el traslado de mercancías entre el océano Pacífico y el Atlántico, además de impulsar actividades industriales y comerciales en el sureste del país.
Domínguez consideró que esta infraestructura puede permitirle a México competir en determinados segmentos logísticos de la región y ofrecer una alternativa complementaria al Canal de Panamá, especialmente ante los cambios que atraviesan las cadenas globales de suministro.
Conflictos internacionales modifican las rutas
El secretario general de la OMI explicó que las tensiones geopolíticas han obligado a las empresas navieras a modificar recorridos tradicionales para reducir riesgos. Los problemas de seguridad en corredores marítimos estratégicos pueden aumentar los tiempos de traslado y generar presiones adicionales sobre los costos del comercio internacional.
En este escenario, los países con puertos eficientes, conexiones terrestres y capacidad para recibir o enviar distintos tipos de carga pueden mejorar su posición dentro de las cadenas logísticas internacionales. Sin embargo, el funcionario no estimó cuánto podría crecer el comercio marítimo mexicano como resultado de estas inversiones.
Domínguez también destacó la colaboración técnica entre la OMI y México, así como la participación del país en la elaboración de normas marítimas internacionales. Añadió que las cifras de operación portuaria muestran la relevancia que México ya tiene como proveedor y receptor de mercancías.
El avance de los proyectos interoceánicos y la evolución de las rutas globales definirán si México logra convertir su ubicación geográfica y su infraestructura portuaria en una mayor participación dentro del comercio marítimo mundial.
